Stored In Crítica social

¿Una casa o un piso para vivir?

October 18th, 2009 | By Una casa para vivir

Yo no tengo ninguna duda: una casa. Ahora voy a argumentar a favor aunque comprendo que en determinadas circunstancias no queda más remedio que vivir en un piso.

En primer lugar considero que la vivienda es una parte fundamental de la vida de cualquier persona o familia. Será en esa vivienda donde pases buena parte de los días y siendo así no sería lógico suponer que es indiferente cómo sea tu casa o piso, o dónde se encuentre. 

En su patio quería un gran naranjo y ¡vaya si lo tuvo al final!

En su patio quería un gran naranjo y ¡vaya si lo tuvo al final!

Tu vivienda es donde vas a guardar todo aquello que tiene algún valor material y debido a lo que en ese sitio vas a vivir seguramente allí quedarán momentos con un gran valor sentimental.
La vivienda es a donde siempre vuelves. Es un lugar de referencia. Si estás cansado no se te ocurre irte a mitad del campo sino que regresas a tu casa, si te encuentras mal vuelves a casa y allí te quedas hasta que estés bien, la casa es un refugio, es un lugar en el que estás a salvo. Si la vivienda es heredada y en ella han vivido tus familiares durante décadas también sirve como punto de unión con el pasado, las tradiciones y en cierto modo con el sentido de la vida y de la muerte.
Por muy a gusto que estés en la casa de unos amigos, o de unos familiares, cuando regresas a tu casa es cuando te sientes completamente libre. En esa vivienda se encuentra una parte de ti y no hay otro lugar que se le pueda comparar. Tal vez si se analiza desde un punto de vista psicológico este asunto lo que encontraríamos sería un cierto narcisismo. La propia casa es como una parte de uno mismo a la que se quiere. Tal vez sea así, y aunque efectivamente sea así, esto no plantea ningún problema. Nunca está de más que nos queramos.
Mal asunto sería que no nos encontrásemos a gusto en nuestra propia casa. No hay nada peor porque si al lugar al que deberías de volver para descansar es donde tienes que seguir defendiéndote entonces en lo único que piensas es en poder encontrar otra vivienda y tal vez otra compañera/o de vida con quien te puedas sentir bien. Pero este es otro asunto que tengo que dejar al margen de lo que ha motivado este artículo. Doy por hecho algo que sé que no se cumple en todos los casos: que nuestra vivienda sea ese lugar de referencia donde nos encontramos mejor que en ningún otro lugar. Sin embargo lo que aquí vamos a intentar dilucidar es si es mejor para vivir una casa o un piso.

Lo que puede ofrecernos un jardín es imposible encontrarlo dentro de la casa.

Lo que puede ofrecernos un jardín es imposible encontrarlo dentro de la casa.

Elegir entre una casa o un piso muchas veces se reduce a algo tan contundente, y simple, como tener, o no tener, dinero suficiente para la opción más cara que suele ser siempre la casa.
Ahora bien, antes de nada debería de aclarar que con la palabra casa no me estoy refiriendo a esos pisos modernos a los que se les llama casas por el sólo hecho de no estar amontonados en altura, teniendo por encima o por debajo otras viviendas. No, eso para mí no es una casa puesto que se trata de pisos individualizados.
Una casa puede ser de mayor o menor tamaño pero sin patios o jardines, ¿cómo podemos llamar casa a una acumulación de habitaciones?.
Una casa es en cierta manera una representación en miniatura del mundo y del tiempo. En una casa tenemos nuestro dormitorio que sería la matriz materna a la que cada noche volvemos para dormir. En nuestra casa nos alimentamos, nos vestimos, nos lavamos, nos divertimos. En nuestra librería encontramos el saber que nos interesa y que nos ofrece el mundo. En nuestra casa encontramos recogimiento. Pero en una casa sin patios o jardines, ¿dónde encontramos la Naturaleza? ¿Cómo podremos hacer algo tan elemental como plantar una semilla para verla crecer? Si, ya sé, en una maceta, esa es la única solución para quien tiene un piso. Pero no hace falta decir que no es lo mismo. No se puede comprar salir a una terraza de cuatro metros que a un jardín en el que sientes que en verdad estás en unión con el mundo. La terraza está en las nubes y la vida del ser humano se desarrolla en la tierra.
Me gustaría llamar la atención sobre el verbo que he empleado antes para referirme a las terrazas: salir. Ese es el significado de esa zona: salir fuera del recogimiento que se encuentra en las habitaciones sin necesidad de estar fuera de tu casa. Pero el piso en este sentido no ofrece nada, sólo opresión y promesas de algo que realmente no te puede dar: la tierra bajo tus pies. 

También se le puede dar prioridad a un gran jardín con una modesta casa.

También se le puede dar prioridad a un gran jardín con una modesta casa.

Sé que a todo se acostumbra el ser humano. Lo sé además por experiencia propia porque yo también he vivido en un piso, bueno, en varios, y por no tener patio o jardín no me he sentido en una prisión. Sin embargo también he vivido en una casa y puedo asegurar y confirmar que el placer de salir a un patio o jardín te demuestra que los pisos son sólo tipos de viviendas forzadas por la necesidad de tener a cientos de miles, o millones, de seres humanos viviendo en relativamente poco espacio.

En resumen:
A la hora de decidir si vamos a vivir en una casa o en un piso no deberíamos de engañarnos haciéndonos creer que sólo puede ser bueno aquello que podamos pagar. Por ese camino se termina diciendo que un piso es mucho mejor que una casa, y además a ser posible un piso pequeño, porque hay menos que limpiar. Esto no tiene sentido, siempre que nos mantengamos dentro de los límites realistas de nuestras posibilidades. Las viviendas están ahí para que podamos disfrutar en ellas, porque son parte de nuestra vida y porque en ellas deberíamos de desarrollar nuestra vida con todas las opciones posibles. Una vivienda no es sólo un lugar que te protege de la lluvia o donde puedes dormir. Esa es una visión tan reducida que terminará volviéndose en contra de quien la suscribe o por lo menos le impedirá conocer todos los placeres que le puede ofrecer una casa.

Dicho esto, y habiendo dejado claro que yo estoy a favor de vivir en una casa, debería de mencionar también que una sociedad que intenta hacer pasar por bueno lo que esclaviza al ser humano es signo de decadencia y canallesco.
Nos desvivimos por tener un trabajo, por tener un sueldo cada mes, por poder gastar ese dinero yendo al cine, a restaurantes, comprándonos un nuevo teléfono móvil,… y como hacer posible esto no es nada fácil, y menos aún cuando hemos permitido hacer negocio con una necesidad básica como es la vivienda, nos encontramos que hacer frente a una hipoteca por un mal piso, en una mala zona, nos va a convertir en esclavos durante 30 años. Si intentamos comprar una casa aceptable entonces volvemos a sentirnos esclavos, en este caso de nuestra casa-hipoteca, que nos impide tener una vida social que también deseamos.
En estas condiciones es evidente que hablar de gastar más en un patio, o en un jardín, es impensable. Sin embargo sería bueno que nos detuviésemos a pensar si lo que estamos aceptando de entrada como bueno realmente lo es, y lo que rechazamos es malo. ¿En verdad la mejor forma posible de vida es la que, si bien nos está ofreciendo los cines, restaurantes, tiendas,… al mismo tiempo nos coloca los grilletes de la hipoteca de un piso que jamás podrá darnos lo que una pequeña casa en un bonito pueblo?.
Comprendo que necesitamos vivir en sociedad, que pensar demasiado y descubrir cómo somos esclavos del Sistema nunca es bueno porque no hay soluciones. Pero, ¿de verdad no las hay?.
Yo estoy por la labor de encontrar un camino diferente. Quiero tener mi propia casa. Quiero tener mi jardín. Quiero cultivar mis patatas y mis pimientos. Quiero plantar jazmines, enredaderas tropicales, árboles frutales. Quiero sentirme unido a la parte de la sociedad que me gusta. Quiero mi casa para vivir.

Tags : ,
Stored In Crítica social

Incertidumbre

October 17th, 2009 | By Una casa para vivir

No sabía si titular este post como incertidumbre o como pesadumbre, pero siendo el primero no me parecía buena idea iniciar lo que espero sea un sitio que vea cómo llego a tener mi propia casa con una palabra tan poco esperanzadora.
Al día de hoy no tengo casa propia. Esa es la primera verdad. La segunda es que no tengo una idea clara de cuándo podré llegar a tenerla.
Cuando consulto los precios de las viviendas en las webs que todos conocemos me termino convenciendo de que la espera va a ser larga porque los precios siguen siendo desproporcionados.

Con estos precios no hay quien compre

Con estos precios no hay quien compre

¿Cómo hemos podido llegar en este país a semejante nivel de atraco propio?
Ya sé que todos aquellos que hacían negocio gracias a los elevados precios de las viviendas no tendrían nada que decir en contra de este abuso, por ellos podría haber continuado muchos más años, pero ¿qué podemos decir los que nos encontrábamos en el otro bando? Nosotros éramos mayoría y sin embargo asistimos a una escalada de precios que ha llegado a multiplicar por dos, por tres,… el precio de las viviendas en pocas décadas, sin decir ni una sola palabra en contra.
Este país ha demostrado cómo la explotación entre seres humanos se puede hacer en un marco de plena democracia, aplaudiendo y potenciando la explotación por el bien del país y rezando además para que nunca acabase.
¿Después de esto cómo podremos volver a confiar en cualquier manifestación del progreso? Digo progreso porque “el ladrillo” era parte de ese discurso de prosperidad que no sólo permitiría que toda persona pudiera tener un pan cada día sino que además no le faltase su nicho enladrillado (léase piso), su coche, sus vacaciones del mes de Agosto,… todo aparentemente muy civilizado, moderno y deseable. La construcción era además el motor de nuestra economía. Demasiada gente dependia de un sector que realmente no mejoraba nuestras vidas sino que las estaba condenando. Casas y pisos siempre hemos tenido así que no se puede argumentar que si no hubiese sido por los constructores tendríamos que haber dormido debajo de un árbol. ¿Acaso a comienzos del siglo XX existía el mismo problema con la vivienda que a finales de ese siglo?.

Me pregunto cómo es posible que alguien que gane mil euros al mes se pueda plantear comprar un piso en un lugar medianamente aceptable de una gran ciudad española. Me lo pregunto y no encuentro respuesta. ¿Cómo lo hacen quienes logran comprar un piso? ¿Gracias a una ayuda familiar, a la lotería, a una herencia?
Si consideramos la situación de una pareja mileurista el panorama es algo mejor pero irse a vivir solo, o sola, no veo que pueda ser posible salvo que se alquile una vivienda a un precio muy bajo.
Si a los 1000 euros de sueldo le quitamos lo que una persona tiene que gastarse cada mes en comida, transporte, ropa, ocio,… ¿qué le queda?. Lo podemos plantear al contrario. Si una persona alquila por 650 euros al mes, o por 850 euros al mes, un piso, ¿de verdad que le queda algo para vivir decentemente?. Claro que también lo podemos decir de otra manera más: si alguien alquila un piso por 350 euros al mes en la peor zona de su cidad, ¿de verdad que podrá vivir tranquilamente?. Por cierto, ese ha sido otro logro de nuestro país: la creación de zonas conflictivas en las grandes ciudades. No es que éste sea un invento español pero nosotros sin duda lo estamos perfeccionando.

Como dije al principio tengo la esperanza de que en un plazo de tiempo no excesivo pueda escribir un post en el que diga: ¡por fin tengo casa!. No sé cómo lo conseguiré pero ese es mi deseo y para eso voy a trabajar.

Tags :